La música... Eso de lo que todos disfrutan. Eso que te puede hacer o bailar. Eso, que para mi, me ha salvado la vida. Suena a típica mierda de película americana, pero en parte es verdad. Pero eso es demasiado triste como para contarlo.
A donde yo quiero llegar es a la larga disputa de la humanidad sobre estilos y cantantes. Y creo que tengo la respuesta. No hay estilos o cantantes mejores o peores, más clásico o más moderno; lo que de verdad importa a la hora de escuchar música es la sensación que transmite.
Yo soy una persona que empieza a escuchar John Newman y diez minutos después está escuchando Abraham Mateo. Y solo porque me dejo llevar por las emociones. No podría, ni de coña, pasarme más de una semana escuchando el mismo estilo o al mismo artista una y otra vez. Nadie se tira una semana con ganas de fiesta, ¿no?
Y, gracias a este comportamiento, al parecer tan raro pero que no debería serlo, mis familiares y mis amigos han descifrado la única manera de saber cómo me siento. Y digo la única porque no soy de esas personas que dejan ver lo que de verdad sienten. Prefiero poner siempre una sonrisa.
Un ejemplo:
-Boyfriend (Justin Bieber) = para cuando quiero hacer la gracia
-Down The Line (John Newman) = con esta lloro lo que no hay en los escritos
-You Need Me I Don't Need You (Ed Sheeran) = cuando me aburro y me pongo en plan nigga
-Ghost Town (Adam Lamberg) = esta para mis pequeñas fiestas mentales
-Welcome To Japan (The Strokes) = esta es para cuando me quiero tranquilizar y despejarme del mundo
-In The End (Linkin Park) = esta es para cuanto todo se va a la mierda
Y así con miles y miles. Y, ahora que me paro a pensar, soy una persona que escucha mucho tipo de música. Desde pequeña. Mi madre me crió con Linkin Park y Mónica Naranjo. Si crees que eso no es escuchar distintos estilos de música, tienes un problema.
Pues ya está. Eso es lo que yo quería decir hoy. Es que la semana que viene no tengo ningún examen y no se que hacer con mi vida. Aquí abajo dejo mi canción favorita por ahora. Porque la suelo cambiar cada dos o tres semanas. Soy así de bicho raro,
Si habéis escuchado la canción de la última entrada más o menos tendréis una idea de lo que voy a contar. Si no la habéis escuchado, no pasa nada. Y si sí la has escuchado, pero no tienes ni idea de ingles, pues tampoco pasa nada.
Para aclarar, la canción es de Troye Sivan, un chico australiano que, a parte de cantar y componer, es actor y tiene un canal en YouTube. Yo, personalmente, lo recomiendo. Luego ya que me hagáis caso, es cosa vuestra.
Vale, volvamos al tema. Hoy toca algo salseante. Y lo cuento por una única razón: no se la he contado a nadie de mi alrededor porque tengo miedo. Miedo de que me juzguen por mis sentimientos. Y tengo la cabeza hecha un lío. No se si lo que siento está bien o mal.
Todo empezó en marzo pasado. Yo, como buena adolescente con déficit de atención y dislexia, suspendí tres en el segundo trimestre. Así que mis padres me apuntaron a clases particulares. Y aquél lugar no es que tuviera la mejor fama. Ni la sigue teniendo. Si, la gente solía salir de allí con notazas (menos yo), pero eran demasiado estrictos. Bueno, en realidad era algo bastante bipolar. Una mujer sargento y su marido demasiado bueno para este mundo.
Y, cuando yo entré allí el primer día, con todo el miedo de no conocer a nadie y quedarme sola y deprimida hasta que acabara el curso, vi la luz. Vi que un viejo amigo de la primaria también estaba allí. Ese día, tras dos horas de infierno allí metida, volvimos juntos a casa. No nos veíamos desde hace años, y eso que vivimos relativamente cerca. Lo que pasa es que él está en un instituto y yo en otro.
A partir de ese día retomamos el contacto. Pero no he dicho el detalle más importante: era el típico chico que va por la vida en plan "Hola, tengo novia pero sigo tonteando con tías, aunque cuando estoy con mi novia soy todo romántico". Pues eso. No se si para él eso era tontear, pero para mi si. Y, como soy tonta del bote, algo en mi cerebro dijo que me gustaba, y todo mi cuerpo le hizo caso.
Cada vez que lo veía era en plan "Venga, comportate como un ser humano normal y no como una antisocial, así, a lo mejor se interesa". Lo intenté, pero como era de esperar, decía demasiadas gilipolleces delante de él.
Pasaron las semanas y terminó cortando con su novia. Y yo, claro, estaba toda feliz de la vida. Por fin tenía una oportunidad sólida. Y la tuve. Este muchacho siguió tonteando conmigo hasta que consiguió que nos enrolláramos. Y le costó. No se lo iba a poner fácil. No soy el desahogo de nadie. Pero obtuve lo que quería.
No fue mucho tiempo, solo un par de veces si eso. Pero, sin darme cuenta, fue creando una especie de adicción en mi. Y, ni idea de como, creo que me enamoré. Esto pasó a final de curso, y dejamos de vernos tan seguido. El día que no lo veía me lo pasaba pensando en lo que estaría haciendo, o de si me echaría de menos. No se lo que es el amor exáctamente, pero creo que eso es enamorarse de alguien.
Pero todo, como no, terminó mal. A las pocas semanas de perder todo el contacto, me enteré de que tenía otra novia. Lo gracioso es que esa chica era de mi instituto y no podía odiarla como odiaría a otra chica. Me parece demasiado maja, y no tiene la culpa de que yo sea tonta del culo.
Me tiré un fin de semana entero llorando por las esquinas de mi casa y dándoles a mis padres la escusa de que me había vuelto a ver el Rey León (es que esa peli puede conmigo).
Tiempo después intenté salir con un amigo del chico del que me enamoré. Pero, como es previsible, no podía ser. No me podía engañar a mi, y menos a aquél muchacho. Es demasiado buena gente como para mentirle así. Aunque me sentí bastante mal cuando lo rechacé. No es la mejor sensación del mundo, y más si le estás dado la escusa que no es. Porque, obviamente, no le dije la verdad. No quería que me señalara de pardilla.
Y ahora sigo maldiciendome a mi misma por enamorarme de alguien inalcanzable. Me siento como una enorme tonta. Pero intento olvidarlo. Me he centrado más en mis amigos, en mis estudios (aunque ha sido en vano) y ya no pienso tanto en él. Aunque algunas veces me dan unas ganas de llorar increibles. Recordar esto me recuerda, de alguna manera, que no soy como los demás.
He aprendido de la peor manera que el amor duele. A veces ese dolor es mínimo, otras te destroza. Pero lo que más me destroza es la enorme probabilidad de que yo, para él, solo haya sido un rollo. Y él para mi ha sido mi primer beso, mi primer rollo, y lo más cercano que he tenido a una relación normal.
Así que recuerda: si por desgracia te enamoras de quien no debes, tienes que saber que no eres ni la primera ni la última persona a la que le pasa, y que con tiempo y distracciones, puedes sobrepasarlo. Yo todavía estoy en ello, y, aunque es un proceso largo y tedioso, veo la luz al final del túnel. Pero eso es otra historia que no se si contar.
Un beso para todos esos que hayáis leído todo este pedazo de entrada, y espero que os haya servido de algo. Incluso si os vais a reir de mi. Así tenéis una sonrisa en la cara. (Dejo la canción subtitulada por si alguien la quiere escuchar o algo)
La música... Eso que puede apaciguar a las fieras y activar a los canis. La industria de la música es una de las que más dinero consigue. Tiene un gran abanico de estilos. Y es ahí a donde quería llorar. No todo el mundo tolera otros estilos de música que no les gusta especialmente. Y no estoy diciendo que yo sea super tolerante y lo respete todo. Para nada. Más de una vez he llegado a decir en voz alta "Que asco de música" cuando a mi vecino le daba la vena flamenca. Pero, tras una interesante charla que dio un profesor en clase, he comprendido que es mejor callarse. Así los demás te valorarán y, a lo mejor, respeten tus gusto.
¿Y cuales son mis gustos? Soy de esas personas que cambian de estilo y canción preferidos cada dos por tres. Pero actualmente me estoy viciando a Justin Bieber. Ese tan criticado, y quien tiene el mayor número de dislikes en todo YouTube. No es coña. "Baby" tiene más de 5 millones de dislikes. Pero volviendo al tema: me he viciado a su último single. ¡Pero es que después he seguido hacia atrás!
De "What Do You Mean" pasé a "Boyfriend", de esta a "As Long As You Love Me", y así hasta "U Smile". Y lo que quiero explicar con esto es que, en cualquier momento, podemos cambiar de opinión sobre nuestros gustos. Yo antes no me hacía ni gracia, ¡y mírame ahora! Estoy todo es día tarareando "Mistletoe" por los pasillos de mi casa. Y eso que no es Navidad.
¿Moraleja? Siempre podemos cambiar de opinión, así que no seas cabezón y acéptalo. Aquí dejaré otra canción que me encanta, y que probablemente de pistas sobre la próxima entrada. Un beso, y sonreir, porque toda sonrisa es bella.
Pues esto será mi pequeña aportación al mundo. Se que es muy típico que alguien se cree un blog y cuente su mierda. Pero es la única manera que tengo de contar las cosas que me inquietan y que nadie de mis conocidos salga dañado. Y si alguien sospecha de mi identidad, mejor que se lo calle. Prefiero seguir siendo feliz y escribir mis cosas aquí, a tener que estar preocupada por no escribir algo que a alguien no le agrade.
No daré una descripción, pero si diré un adjetivo: sonrisa falsa. Siempre tengo una sonrisa en la cara, pero no siempre es sincera. Prefiero guardar mis sentimientos y no llamar la atención. Aunque ya lo haga... Pero eso es otro tema.
Pues ya está. Y si vais a dar la lata con el horario de subida, mejor os vais. Porque yo voy a subir cuando me de la gana, o cuando me pase algo interesante. Y eso no pasa todos los días.
Pues un beso y esas demás cosas.